Columnas, comunicados y opinión de Eva Martín

Especial ya publicado en El Economista (sábado 19 de diciembre 2015) sobre Emiratos Árabes Unidos

                                         (Please, read the English version at the bottom of the Spanish article)

PARTE 1 

 

El centro de la nueva ruta de la Seda                                                                                                    Eva Martín (Enero 2016)

Junto al estrecho de Ormuz en pleno Golfo arábigo, el octavo productor mundial de crudo es un país joven, tolerante y seguro. Los que fueron apodados como 'jeques del petróleo' en los años setenta del siglo pasado diversifican hoy su economía, para vivir ajenos a los caprichos de la volatilidad de su bien más preciado

El horizonte sin petróleo

Más de 200 empresas españolas están registradas en Emiratos Árabes Unidos, la mayoría en Dubái. El país, fundado en 1971 tras la unión de siete emiratos, lleva a cabo una estrategia de diversificación de su economía, priorizando sectores como el turismo y la aviación, el comercio y las energías renovables.

Deben cubrirse la cabeza y utilizar la abaya» nos indicaron con amabilidad al entrar en la gran mezquita de Abu Dabi. Fue el primer y único momento, en los setenta días pasados en Emiratos Árabes Unidos (EAU) produciendo este especial para El Economista, que nos pidieron vestir la túnica negra suelta hasta los pies que llevan las mujeres árabes del Golfo y que allí mismo nos proporcionaron a cambio de custodiar nuestro DNI. Minutos después, el muecín llamaba a la oración. Su canto reverberó con poderío entre las bóvedas y minaretes del imponen- te edificio de mármol blanco y su recinto – equivalente a varios campos de fútbol– al anochecer se tornó azul para conmemorar el 70 Aniversario de Naciones Unidas. Y con él los edificios más emblemáticos del mundo, incluida la Alhambra. Un joven emiratí acompañado por una chica occidental prestaba atención a un discreto mausoleo y una inscripción en árabe. «Aquí yace el jeque Zayed Bin Sultán Al Nahyan, el padre fundador de los Emiratos Árabes Unidos», tradujo. Y añadió: «He's my boss». ¿Tu jefe?

«Sí. Mi jefe», contestó con seguridad. Se refería al primer presidente que tuvo EAU tras su independencia de Gran Bretaña en 1971, fallecido en 2004 pero fresco en el recuerdo de los emiratíes. Miles de retratos, en plano medio corto, extienden la vida de un hombre de estado, atractivo y de mediana edad, en calles y edificios de toda índole.

El jeque amado   

«Cuentan quienes estaban en Abu Dabi el día de su fallecimiento que la gente lloraba en la calle la pérdida de un líder amado», dice Anne-Sophie Kramer, nuestra guía accidental francesa en la capital federal. Nacido en el oasis de AlAin, en el iterior de Abu Dabi en una época de pobreza extrema, el jeque Zayed aglutinó las voluntades de las tribus beduinas de siete emiratos que no siempre estuvieron en buenos términos: Abu Dabi, Dubái, Sharjah, Ajman, Ras Al Jaima, Umm Quain y Fujairah. Cuánto duraría la unión – etihad en árabe– de una federación tan desigual fue motivo de apuestas entre los diplomáticos occidentales de la época. El pasado 2 de diciembre se celebró su 44 aniversario, «La gran mequzita, inaugurada en 2007, fue el regalo del jeque Zayed al mundo», dice Kramer. Es también símbolo de la tolerancia que EAU predica y practica. Seis de sus 9,3 millones de habitantes –unos 10.000 españoles– son extranjeros. Conviven más de 200 nacionalidades y existe libertad de culto religioso.En una región que Occidente gido progresar manteniendo la estabilidad política y económica, inspirando entre los ciudadanos lealtad hacia sus líderes y dando poder a sus mujeres. En este suplemento hay tres ejemplos; la Jequesa Lubna Al Qasimi, ministra de Cooperación Internacional asocia a un polvorín, EAU ha e ley Desarrollo, Reem Al Hashimy, ministra de Estado y la Dra. Al Otaiba, embajadora de EAU en España.


El septagrama bicéfalo

 

En esta familia numerosa en la que se ha convertido EAU –donde cada emirato tiene al frente un gobernador que goza de no poca autonomía, con su respectivo príncipe heredero– es el halcón siamés bicéfalo formado por Abu Dabi y Dubái el que domina el horizonte. El primero es el más rico. Sus grandes avenidas, palacios –y hoteles que parecen palacios– recuerdan a la capital de un imperio. Ocupa casi el 90% del territorio y concentra la mayoría de los pozos de petróleo y gas, contribuyendo con más del 50% al PIB emiratí. Es el principal cofre financiero. Parte de sus caudales desembocan en ADIA (Abu Dhabi Investment Authority) el Fondo Soberano con más enjundia del emirato y el cuarto más grande del mundo. En junio de 2015, SWFI le atribuía activos de 773.000 millones de dólares americanos. Según ADIA, el 35% de sus inversiones recalan en Norteamérica, 20% en Europa, 10% en países asiáticos desarrollados y 15% en mercados emergentes. Dos Fondos Soberanos adicionales, Mubadala e IPIC –propietario de CEPSA– completan el cuadro en Abu Dabi. En total, 901.200 millones de dólares en activos. Las energías renovables es una de las áreas en las que este emirato está invirtiendo agresivamente. Tanto poderío no es baladí. Una regla no escrita dicta que el gobernador de Abu Dabi, actualmente el -Jalifa Bin Zayed Al Nahyan – hijo del fundador y a quien se le atribuye gran amistad con Don Juan Carlos– sea el presidente de la nación. La misma señala que el gobernador de Dubái, el Jeque Mohammed Bin Rashid Al Maktoum sea su vicepresidente.


Sheikh Mo

 

Sheikh Mo, como le apodan familiarmente en Dubái, es conocido en la crónica social, entre otros, por sus proezas como jinete de resistencia. Su tercera esposa es Haya de Jordania, hija del último rey hachemita y hermana del actual. Además de su amor por los caballos dicen que Sheikh Mo duerme poco, que es adicto al trabajo y que sus colaboradores más estrechos no apagan el móvil. El Fondo Soberano de su emirato, ICD (Investment Corporation of Dubai), gestiona activos por valor de 183.000 millones de euros. Como dicen los ingleses «cacahuetes» al lado de Abu Dabi y gran mérito haber llegado adonde ha llegado. Dubái –el emirato en el que se centra la mayor parte de este suplemento– apenas tiene petróleo, pero lo exporta desde Jebel Ali, el mayor puerto de Oriente Medio, gestionado por DP World, dueño del puerto de Tarragona y cuarto mayor operador portuario del mundo. Lo controla el Fondo Soberano dubaití a través del holding Dubai World. ¿Se imaginaba hace tres décadas que el puerto fuera como es hoy?, le preguntamos a Sultán Sulayem, presidente del consejo de administración de DP World. «No. No lo esperaba. Lo que hicimos fue mera cuestión de supervivencia; teníamos que mejorar, innovar y atraer mercancías para sobrevivir. Dubái se desarrolló por necesidad. Trabajamos duro día y noche porque queríamos ser una opción. Hoy ya no somos una opción, somos una necesidad».

La marca Dubai reverbera tanto o más que el canto del muecín, como responsable de haber contagiado al mundo la fiebre fetichista de aterrizar en su capital y visitar cualquiera que sea el último récord de esta ciudad de prodigios. Según las autoridades, catorce millones de almas lo hicieron en 2014; el doble que las que llegan a Barcelona. Por sus aeropuertos pasan 78 millones de viajeros al año: 50 millones transportados por Emirates Airlines, que en 2014 fue según IATA, 4a línea por pasajeros internacionales y 2a si se exceptúan las low-cost. «Si me hubieran dado 10.000 dólares cada vez que me han preguntado si nuestro ritmo de crecimiento es sostenible, hoy sería trillonario», nos dijo Tim Clark, presidente de Emirates sentado en su despacho de paredes acristaladas frente a una de las terminales de un aeropuerto que pronto quedará obsoleto. Cuando el nuevo, DWC Al Maktoum International, esteterminado, tendrá una capacidad de 120 millones de pasajeros. ¡Sin olvidar el de Abu Dabi! Definitivamente, EAU tiene todos los adminículos para merecer la etiqueta del centro de la nueva Ruta de la Seda. En su radio de acción, a un máximo de cuatro horas de vuelo, viven 2.000 millones de almas.El emirato abrió el apetito de los medios a finales del siglo pasado con una operación urbanística que dio la vuelta al mundo: Palm Jumeirah, la isla en forma de palmera ganada al mar, cuyo progreso observaban los satélites de la NASA, sumando 80 km a las costas de Dubái en un momento de máxima demanda. Están construyendo otra mayor, Palm Jebel Ali, y un archipiélago frente a la costa: The World. Aunque la crisis del 2008 les azotó duro, Dubái sigue en su afán de ser el primero. 

Manglares en el desierto

Dubái y Abu Dabi son lindantes. A sus capitales les une una autopista recta de 140 km con tramos de hasta cinco carriles por sentido. Una nota que está entrando en Abu Dabi conforme la vegetación regada de las cunetas –esa que oculta que estás en el desierto– se hace cada vez más frondosa y se avistan los manglares. El año en que se abrió la gran mezquita comenzó la construcción del único hotel frente a la misma; el Ritz-Carlton Abu Dhabi Grand Canal, levantado por HLG, la filial emiratí del Grupo ACS en Oriente Medio y la empresa de capital y dirección española a la que mayor volumen de obra se le ha adjudicado en EAU, 9.412 millones de euros desde 2007. Inspirado en la arquitectura renacentista y el urbanismo veneciano, costó 246 millones de euros y fue el lugar elegido por la Embajada de España para celebrar este año la Fiesta Nacional. El director general, Pep Lozano, es español, además de marido de Anne-Sophie, y responsable no sólo de nuestro encuentro con ella sino de que el evento al que acudieron más de 800 personas funcionara con precisión suiza y calidez hispana. Había representantes de muchas de las más de 200 empresas españolas que según ICEX están registradas en EAU. El país árabe apenas vende petróleo a España y la balanza comercial muestra un creciente superávit a favor de ésta. Pero está lejos de alcanzar el volumen de vecinos europeos como Gran Bretaña, Alemania, Italia u Holanda. Si en España se supiera el aprecio que los emiratíes sienten hacia lo español, su puesto como socio comercial es calaría muchos puntos, dicen.

CURIOSO A DESTACAR
Seis de sus 9,3 millones de habitantes –entre ellos unos 10.000 españoles– son extranjeros. Conviven más de 200 nacionalidades y existe libertad de culto religioso
En una región que occidente asocia a un polvorín, EAU ha elegido progresar manteniendo la estabilidad política y económica, inspirando entre los ciudadanos lealtad hacia sus líderes y dando poder a sus mujeres
«Trabajamos duro día y noche porque queríamos ser una opción. Hoy ya no somos una opción, somos una necesidad»
El Jeque Zayed aglutinó las voluntades de las tribus beduinas de siete emiratos que no siempre estuvieron en buenos términos



UNITED ARAB EMIRATES

THE HUB OF THE NEW SILK ROAD           Eva Martín (Enero 2016)

Nestled next to the Strait of Hormuz in the Arabian Gulf, the world's eighth-largest crude oil producer is a young, tolerant and safe country. Those who became known as the 'oil sheikhs' in the 1970's are today busy diversifying their economy in order to cushion themselves from the volatility of their most precious resource.


Looking beyond oil

More than 200 Spanish companies are registered in the United Arab Emirates, mostly in Dubai. Founded in 1971 with the union of seven emirates, the country is rolling out a strategy of economic diversification, prioritising sectors such as tourism and air transport, trade and renewable energy

You should keep your head covered and use the abaya», we were told politely as we entered Abu Dhabi’s great mosque. It was the first and only time in the seventy days we spent in the United Arab Emirates (UAE) to produce this special report for El Economista that we were asked to wear the loose, body-length black tunic used by Arab women from the Gulf and which we were supplied with there and then for the occasion in return for handing over our ID cards. Minutes later the muezzin delivered the call to prayer. His chant reverberated forcefully amongst the vaulted ceilings and minarets of this impressive white marble structure. Its court, the size of various football pitch- es, took on a blue hue at night- fall in commemoration of the 70th anniversary of the founding of the UN, together with some of the other most emblematic buildings around the world, including the Alhambra. A young Emirati, accompanied by a young woman of Western appearance, was looking interestedly at a discreet mausoleum and an inscription in Arabic. «Here lies Sheikh Zayed Bin
Sultan Al Nahyan, the founding father of the United Arab Emirates», he translated, before adding: «He’s my boss.» -Your boss? «Yes, my boss», he answered confidently. The man he was referring to was the UAE’s first president after gaining independence from Great Britain in 1971; he died in 2004 but he remains fresh in Emiratis’ memory. Thousands of head-and-shoulder portraits perpetuate the presence of an attractive, middle-aged states- man in the streets and all kinds of buildings

The beloved sheikh

«Those who were in Abu Dhabi on the day of his death say that people were crying in the street over the loss of their beloved leader», says Anne-Sophie Kramer, our accidental French guide in the federal capital. Born in the oasis of Al Ain, in Abu Dhabi’s interior at a time of extreme poverty, Sheikh Zayed managed to fuse the wishes of Bedouin tribes from seven emirates which were not always on good terms with each other: Abu Dhabi, Dubai, Sharjah, Ajman, Ras Al Khaimah, Umm Al Quwain and Fujairah. How long the union – Etihad in Arabic – of such an unequal federation would last was the object of bets among Western diplomats of the time. Last December 2, the UAE celebrated its 44th anniversary. «The great mosque – opened in 2007 – was a gift from Sheikh Zayed to the world», Kramer says. It also stands as a symbol of the tolerance preached and practised by the UAE. Six million of its 9.3 million inhabitants are foreigners – including 10,000 Spaniards. Over 200 nationalities live side by side and enjoy freedom of religious worship. In a region which is seen in the West as a powder keg, the UAE has opted for progress while maintaining political and economic stability, developing a spirit of loyalty among citizens towards their leaders, and empowering their women, as three examples in this supplement will show: Sheikha Lubna Al Qasimi, the minister for International Cooperation and Development, Reem Al Hashimy, the minister of State, and Dr. Hissa Al Otaiba, the UAE’s ambassador to Spain.

The two-headed heptagram

In what has become the large family of today’s UAE - where each emirate is headed up by a ruler who has a great deal of autonomy, and its respective crown prince – the scene is dominated by the two-headed falcon formed by Abu Dhabi and Dubai. The first is the wealthiest. Its great avenues, palaces and hotels that look like palaces bring to mind the capital of an empire. It occupies almost 90% of the territory and has most of the oil and gas wells, contributing in total over 50% of the Emirates’ GDP. It is also the main financial stronghold. Part of its riches ends up in the ADIA (Abu Dhabi Investment Authority), the emirate’s most potent sovereign wealth fund and the fourth largest in the world. InJune 2015 SWFI calculated its assets at $773 billion. According to ADIA, 35% of its total investment goes to North America, 20% to Europe, 10% to developed Asian countries and 15% to developing markets. Two additional sovereign funds, Mubadala and IPIC – which owns Spanish CEPSA – complete the picture in Abu Dhabi. In total, $901.2 billion in assets. Renewable energy is one of the areas in which this emirate is investing in an aggressive manner.The extent of this power is underlined by the unwritten rule which holds that the ruler of Abu Dhabi, currently Sheikh Khalifa Bin Zayed Al Nahyan, the son of the UAE’s founder who is said to be a good friend of Don Juan Carlos, should also be the presidentof the country. Accordingly, the ruler of Dubai, Sheikh Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, is his vice president and prime minister.


Sheikh Mo

Sheikh Mo, as he is popularly known in Dubai, is famous for his ability as a horse rider in endurance races, among other things. His third wife, Haya of Jordan, is the daughter of the last Hashemite king and sister of today’s monarch. Apart from his love for horses, it is said that Sheikh Mo sleeps very little, is a workaholic and that those closest to him never turn off their mobile phones. The sovereign wealth fund of his emirate, the ICD (Investment Corporation of Dubai), holds assets of €183 billion. «Peanuts,» as the British say, when compared to Abu Dhabi, but a remarkable achievement nonetheless. Dubai – the emirate most keenly focused in this supplement – barely has any oil, but exports it from Jebel Ali, the Middle East’s biggest port which is managed by DP World, also the owner of the port at Tarragona in Spain andthe 4th biggest operator in the world. It is controlled by Dubai’s sovereign fund via the holding company Dubai World. We asked Sultan Sulayem, the chairman of the board at DP World, whether he could have imagined three decades ago that the port would become what it is today. «No, I didn’t expect this. What we did was a simple question of survival; we had to improve, to innovate and attract goods to survive. Dubai developed out of necessity. We worked hard day and night because we wanted to be an option. Today we are no longer an option; we are a necessity.»

The Dubai brand reverberates as much as or even more than the muezzin’s call to prayer, responsible as it is for having infected the world with the feverish desire to land in its capital and bear witness to whichever is the most recent record-breaking feat in this city of prodigies. According to local authorities, 14 million people did so in 2014; double the number who went to Barcelona. In all, 78 million people pass through its airports each year – 50 million of whom are transported by Emirates Airlines, which in 2014 was the 4th largest airline in terms of international passenger traffic, or the 2nd if you exclude low-cost companies, according to IATA. «If I had been given $10,000 for each time I was asked if our rate of growth was sustainable, I’d be a trillionaire by now», Tim Clark, Emirates’ president, remarks from the seat in his glass-walled office opposite one of the terminals of an airport which is about to become obsolete. When the new DWC Al Maktoum International Airport is completed, it will have a capacity for 120 million passengers. And then let’s not forget Abu Dhabi’s airport! Clearly, the UAE has all of the requisites to justify the label of centre of the new Silk Route. Two billion people inhabit its sphere of influence, meaning no more than four hours away by plane. The emirate whetted the collective appetite of the international media at the end of the past century through a real estate scheme which was projected around the world: Palm Jumeirah, the island of reclaimed land in the shape of a palm tree whose progress was tracked by NASA satellites and which added 80 km to the Dubai coastline at a time of maximum demand. Now Palm Jebel Ali, an even bigger project, is being built, besides an archipelago out to sea: The World. Although the crisis of 2008 hit hard, Dubai is unshakeable in its desire to be first. 

Mangroves in the desert

Dubai and Abu Dhabi are neighbours. Their capitals are joined by a straight 140 km highway which at times has five lanes in each direction. You know you are entering Abu Dhabi because the watered greenery at the sides of the road – masking the fact that you are in the desert –becomes increasingly thick until you see the mangroves. The year in which the great mosque was opened, work began on the only hotel adjacent to it: the Ritz-Carlton Abu Dhabi Grand Canal, built by HLG, the Emirati subsidiary of Grupo ACS in the Middle East and of firms with Spanish capital and management, the one which has attracted the greatest volume of contracts in the UAE: €9.414 billion since 2007. Inspired by Renaissance Venetian architecture, it cost €246 million to build and was the venue chosen by the Spanish Embassy to hold its Nation Day celebration in 2015. The general manager, Pep Lozano, is Spanish and, aside from being married to Anne-Sophie, was not only responsible for our meeting her but also for making an event attended by 800 people went off with Swiss precision combined with Spanish bonhomie. Present were representatives from many of the 200 companies that ICEX lists as registered in the UAE, a country which barely sells oil to Spain and with which the trade balance is positive for the latter. But in terms of volume, Spain is still far from reaching the levels of Eu- ropean neighbours such as Britain, Germany, Italy and the Netherlands. If people in Spain knew how much all things Spanish are appreciated by Emiratis, it would rise several rungs on the ladder of preferred trading partners, these pioneers say.

                                                                                   CURIOSO A DESTACAR

Six million of its 9.3 million inhabitants are foreigners, including 10,000 Spaniards

In a region which is seen in the West as a powder keg, the UAE has opted for progress while maintaining political and economic stability, developing a spirit of loyalty among citizens towards their leaders, and empowering their women

«We worked hard day and night because we wanted to be an option. Today we are no longer an option; we are a necessity»

Sheikh Zayed managed to fuse the wishes of Bedouin tribes from seven emirates which were not always on good terms 


Catar a golpe de campeonatos - Eva Martín (2015)

A siete años del Mundial de Fútbol 2022, Catar continúa su carrera para hospedar eventos deportivos de prestigio internacional. Figuras de élite españolas entre otras, forman parte de su apuesta por el deporte y en Doha ya se sienten un poco como en casa. Motociclismo, Natación, Balonmano... 

Catar va tan en serio que a siete años del Mundial de Fútbol 2022 ya ha barrido para casa otros tres mundiales: boxeo en octubre de 2015, gimnasia artística para el 2018 y para el 2019 el Campeonato Mundial de Atletismo en el Estadio Internacional Jalifa. 

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Ya Mireia Belmonte en la Copa del Mundo de Piscina Corta, en Doha, consiguió cuatro medallas y marcó dos nuevos records mundiales.



 

La comunicación tenemos que impulsarla - Eva Martín (Enero 2015)

En SEYER & ASOCIADOS somos conscientes de la importancia y el peso de la comunicación en nuestra sociedad. Esta es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, el trabajo y las personas más cercanas a cada uno de nosotros. Con frecuencia perdemos de vista que la comunicación entra en el campo de los valores, y desde aquí queremos tener una plataforma en la que poder dejar nuestras opiniones, investigaciones y algunos datos sobre trabajos que entendamos necesario e interesante divulgar, tanto por sus resultados como por las consultas recibidas.

Esperamos poder, gracias al valor de la comunicación, intercambiar de forma efectiva pensamientos, ideas, sentimientos e información con las personas que nos siguen, en un ambiente cordial y en busca de un enriquecimiento personal de todas las partes.

Sin duda, todo sería más fácil, más cómodo y sencillo si contáramos con una comunicación fluida en el mercado. Hoy, la red nos permite conocer mucho de todo y con mucha antelación a cualquier ejecución mercantil. Por todo esto, seremos nosotros los que pongamos nuestro grano de arena. Conocer e informar; consultar y aclarar; investigar y concluir son pasos que, sin duda, nos enriquecen a todos y nos ayudan a evitar errores, sobre todo los ya cometidos por otros.  

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